Sin lugar a dudas, puede decirse definitivamente que la relación entre Guardiola y Sergio Agüero no siempre ha sido cordial. Desde que llegó Pep a Manchester City durante el verano de 2016, siempre existió la posibilidad de que el Kun, más allá de ser muy querido por los hinchas del club ingles, pudiera ser transferido.
Durante aquel receso, el City intentó fichar a Pierre-Emerick Aubameyang del Borussia Dortmund, en el primer gesto que ponía en duda la posición del argentino. Al final, el ahora delantero de Arsenal se quedó en Alemania, pero poco después del inicio de la primera temporada de Guardiola en Manchester, el entrenador sugirió que Agüero no era el delantero ideal para su esquema.
“Puede hacer mucho más”, era el mensaje, a pesar de que el ex-Independiente había comenzado la temporada metiendo tantos goles como siempre. De hecho, terminó la temporada 2016-17 con 33 goles, su mejor producción desde que llegó al City en 2011. Pero eso no cuenta la historia de una temporada más difícil entre bastidores.
A menos de dos horas del comienzo del partido de la Champions League entre Barcelona y el City en el Camp Nou, en octubre del 2016, se había filtrado la noticia de que Guardiola había dejado a Agüero en el banco. Es cierto que Pep simplemente quería poner a Kevin De Bruyne como falso 9, pero a la misma vez su decision táctica sirvió como una amenaza al delantero, ya que según él no podía hacer lo necesario, como correr más para presionar y formar parte del circuito de juego.







0 comentarios:
Publicar un comentario