El Barça encara el tramo final de la temporada con el objetivo de conseguir el triplete. El propósito tiene una sólida base. El equipo lidera LaLiga con una sustancial ventaja. Los 11 puntos que tiene sobre el Atlético parecen renta más que suficiente a falta de nueve jornadas para el final del torneo.
La Copa también está encaminada. Disputará la final frente al Sevilla en la que sale como favorito. Y en Champions la situación es perfecta. El equipo está en cuartos y en el sorteo le tocó el más débil de los rivales posibles. Las semifinales parecen cantadas.
Seguramente, el gran responsable es Leo Messi. Sus goles han permitido colocar al Barça en tan privilegiada situación. Sin embargo, hay otro factor tan importante como la puesta en escena del argentino: el sistema defensivo.
Uno de los objetivos que se marcó Valverde cuando llegó al banquillo culé fue construir un equipo más sólido. Juntó las lineas en clara contraposición al sistema de Luis Enrique, que quería un equipo más largo.
Este reagrupamiento ha permitido que el Barcelona haya recuperado la mejor presión de la época de Guardiola. El trabajo de Busquets y Rakitic en la medular está siendo impecable. El resultado es que el Barça es un equipo impenetrable para los rivales porque al trabajo de estos dos futbolistas hay que añadir el de la defensa, con Piqué y Umtiti a un altísimo nivel, y el trabajo de Ter Stegen.
El Barça volvió ser el equipo menos goleado de la Liga la pasada jornada. Y es el conjunto que menos goles recibe en Europa, con una diferencia de 8 y 12 tantos respecto a Juventus y Manchester City.







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